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Italianos en México. arquitectos, ingenieros y artistas entre los siglos XIX y XX

copertinadi Martín Checa-Artasu, Olimpia Niglio [*]

En enero de 2019 la editorial romana Aracne Editrice publicaba el libro: Italianos en México. Arquitectos, ingenieros y artistas entre los siglos XIX y XX. Una monografía de 460 páginas con 20 capítulos y una introducción escritos por 17 autores, en su mayoría profesores universitarios, tanto mexicanos como italianos, coordinador por quienes firmamos este texto. Es importante, añadir, que esta monografía forma parte del proyecto Italian Diaspora in Latin America, dirigido por la arquitecta Olimpia Niglio y patrocinado por EdA International Research Center con sede en Roma.

En muchos sentidos se trata de un libro pionero porque para varios de los personajes biografiados muestra información inédita rescatada de archivos tanto mexicanos como italianos. En otros, la inexistencia de ese tipo de fuentes ha obligado a remitirse a la prensa de la época y a las propias obras. Así, se ha podido clarificar el papel de los arquitectos y los escultores italianos en obras tan destacadas como el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México donde aportaron su talento escultores del Liberty style italiano como Leonardo Bistolfi, Edoardo Rubino o Alessandro Mazzucotelli. A su vez, se ha documentado el papel en obras como el Hemiciclo a Juárez donde está presente la obra del escultor Alessandro Lazzerini. También, se saca a la luz por primera vez, la obra de arquitectos como Silvio Contri, autor del actual edificio sede del Museo Nacional de Arte, en la capital mexicana y las varias obras de Mateo Mattei y Guido Ginesi, arquitectos en ciudades del norte del país, especialmente en Monterrey, a caballo del siglo XIX del siguiente. El libro revisa con mucho detalle, la vida y obra de Adamo Boari, proyectista de varios templos religiosos en Guadalajara, Monterrey y Matehuala y creador de obras tan señeras para la arquitectura mexicana como el Palacio postal o el de Bellas Artes, ambas en Ciudad de México. De igual forma, se ofrece una mirada novedosa a ingenieros constructores como Adrián Giombini, constructor de varias iglesias historicista en Michoacán y el Estado de México y más tarde docente de la Escuela de ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México. Donde también fue profesor el ingeniero Enzo Levi, introductor de la hidráulica moderna en México a quien se reconoce en otro capítulo. Así mismo, se nos muestra la obra en Jalisco del arquitecto Bruno Cadore Marcolongo, profesor en la Universidad de Guadalajara en la década de los cincuenta y sesenta del siglo XX.

Igual de novedosas son las biografías de los escultores italianos Octavio Augusto Ponzanelli, Cesar Augusto Volpi, Vincenzo Gusmeri y Humberto Pedretti que trabajaron activamente tanto durante el Porfiriato como con posterioridad a la Revolución Mexicana no sólo en la ciudad de México sino en Guadalajara y en otras ciudades del país azteca. El libro, también, revisa y da nuevas aportaciones a trayectorias aparentemente más conocidas como las de Pedro Gualdi, escenógrafo de compañías de opera italianas arribadas a México y más tarde un pintor que nos muestra el México decimonónico con gran detalle; la del litógrafo Claudio Linati, fundador de El Iris, diario donde se mostraron las primeras historietas políticas en México; la del arquitecto, pintor y arqueólogo Francesco Saverio Cavallari, director y profesor de arquitectura en la Academia de San Carlos; la de Eugenio Landesio, profesor de pintura de paisaje en la misma sede y maestro de grandes paisajistas mexicanos como José María Velasco o la de la fotógrafa Tina Modotti, la única mujer biografiada en libro, alma rebelde y revolucionaria con un dominio extraordinario de la técnica fotográfica. Igualmente, algunos capítulos nos ilustran sobre el papel de arquitectos y constructores italianos en el Teatro José Peón Contreras de Mérida, en Yucatán, diseñado por Enrico Deserti y Pio Piacentini y construido por Nicolás Allegretti y Alfonso Cardone a finales del siglo XIX. También, el libro se asoma la trayectoria del surrealista italomexicano Pedro Freideberg, quién ilustra con sus grabados el capítulo dedicado a su persona. Pero más allá de esas biografías, explicadas, algunas por primera vez, el libro tiene varios mensajes subyacentes, que señalamos a continuación.

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Ciudad de México, Palacio de Bellas Artes. Projecto del arquitecto italiano Adamo Boari (segunda midad del siglo XIX. Inauguración 1934)

La diáspora italiana en América Latina. El caso de México

La cuestión de la emigración siempre ha estado en el corazón de los intereses culturales y políticos de las naciones. El hombre siempre ha buscado mejores condiciones de vida y esta razón es la base de su vagabundeo. Esta necesidad también era esencial para aprender sobre nuevas culturas y territorios. Un caso importante es precisamente el encuentro entre el Viejo Continente y el Nuevo Continente a finales del siglo XV. Sin embargo, no faltan investigaciones que han demostrado que este encuentro con el continente americano tuvo lugar en tiempos antiguos y hay muchos testimonios que certifican este encuentro. Mientras tanto, las primeras migraciones importantes están vinculadas al mundo religioso, que ha llegado al nuevo continente para adoctrinar a las comunidades locales con respecto a la cultura cristiana. Los primeros asentamientos urbanos importantes se ven fuertemente afectados por esta matriz cultural y religiosa con la presencia de complejos eclesiásticos en todos los territorios conquistados.

Desde el final del siglo XVIII la cultura del “Gran Tour” europeo también llega a América con los grandes viajeros e investigadores que cruzan el continente para buscar oportunidades, riquezas, nacen las primeras “expediciones botánicas”, los primeros estudios sobre comunidades locales, etc… Sin embargo, es sólo desde la primera mitad del siglo XIX que hemos visto la primera forma de migración por razones de oportunidades de trabajo. En particular, Italia en la primera mitad del siglo XIX estuvo marcada por las grandes revoluciones post-Napoleón y por el deseo de unir bajo un reino los muchos estados en los que se dividió la península italiana. Esta compleja situación había creado mucho descontento y, por lo tanto, los primeros viajes al extranjero para buscar suerte.

El puerto de Génova desde la primera mitad del siglo XIX se convirtió en un importante centro de emigración y el estudio de la historia del resurgimiento italiano también es crucial para entender las siguientes geografías de los expatriados italianos, que siguieron las rutas ya especialmente en América Latina – por figuras legendarias como Giuseppe Garibaldi. De hecho, no hay país de América Latina que no tenga al menos una estatua del general Garibaldi o una placa que atestigüe su paso o su memoria. Pero es sólo a mediados del siglo XIX que este flujo migratorio ha avanzado fuerte e implacablemente. Las principales comunidades italianas provenían de las regiones del norte de Italia, especialmente del Véneto, Friuli Venezia Giulia, Lombardía, Piamonte, Liguria y Toscana. Así lo demuestran los lugares de nacimiento de muchos emigrantes que llegaron principalmente a Argentina, Brasil, Venezuela y un poco más tarde a México y en los Estados Unidos de América.

Un segundo e importante flujo migratorio tuvo lugar en la primera mitad del siglo XX debido a las dos guerras mundiales, pero principalmente debido a las leyes raciales introducidas en Italia en 1938 y aplicadas hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Sólo después de mediados del siglo XX la gran emigración italiana tuvo un ápice muy fuerte con comunidades del sur de Italia. Fue una emigración dictada por las necesidades de la vida y el trabajo. Muchos se fueron al norte de Europa, pero otros se fueron más allá del Océano Atlántico, pero también al Este, especialmente en Australia y Nueva Zelanda. Hoy en día no hay país donde la gente de origen italiano no se reúna y es extraordinario ver también la gran contribución que la cultura y la creatividad italianas han dejado por todo el mundo. Un extraordinario ejemplo es el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Precisamente, esa creatividad y talento italiano manifestada en distintos paises latinoamericanos ha ameritado la creación y desarrollo del proyecto de investigación: La Diáspora italiana en América Latina, dirigido desde 2015 por Olimpia Niglio. Este libro sobre México es uno de sus resultados, junto con otros más. Uno ya publicado sobre la actividad de los arquitectos italianos en Colombia y otro, en estos momentos, en elaboración

sobre la actividad de los arquitectos e ingenieros italianos en Costa Rica. Sin dudas, se trata de un amplio conocimiento generado con la esperanza que sea una base para que las futuras generación más jóvenes puedan valorar el pasado y construir el presente y el futuro.

2Las relaciones culturales México-Italia

La edición de este libro Italianos en México. Arquitectos, ingenieros y artistas entre los siglos XIX y XX nos permite reflexionar sobre cuáles son las relaciones culturales  que mantienen  México e Italia en la actualidad.

En primer término, cabe señalar que la diplomacia cultural “oficial” entre México e Italia se inaugura en 1965 con la firma del Convenio de Intercambio Cultural entre los Estados Unidos Mexicanos y la República Italiana, por el cual se dotaba fondos para el intercambio de estudiantes universitarios de ambas naciones [1]. Ese documento y otros más que se han ido firmando hasta la actualidad derivados del fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países han dado paso, en materia cultural  acciones diversas, algunas con más de cuarenta años de trayectoria. En éstas destaca la Missione etnologica italiana in Messico [2] , hoy dirigida por el etnólogo Alessandro Lupo. Esta misión científica fue creada en 1973, bajo la dirección del antropólogo Ítalo Signorini, siguiendo el Acuerdo cultural Ítalo-mexicano de 1969, que preveía a realización de investigaciones arqueológicas etnológicas en México por parte de estudiosos italianos. A la fecha ha desarrollado diversas investigaciones en la Sierra Norte de Puebla, en el Istmo de Tehuantepec, en especial con la etnia huave, así como, de aspectos de la cultura azteca.

Mucho más recientes destacan otras actividades culturales donde intervienen tanto agentes estatales como de la esfera empresarial y académica. Entre estas hay que señalar varias exposiciones recientes en la Ciudad de México como Caravaggio, una obra, un legado, presentada en el Museo Nacional de Arte, instalada de febrero a mayo de 2018 y hecha en colaboración del Musei Capitolini de Roma; la exposición Olivetti Makes. Diseño industria y sociedad, instalada de octubre de 2018 a enero 2019 en la sala internacional del Palacio de Bellas Artes y de la que en libro se hace referencia con un capítulo firmado por Alessandro Colombo y Pier Paolo Peruccio, éste último comisario de esa muestra. En éste se señala el papel relevante que tuvo esta empresa italiana en los Juegos Olímpicos de México 1968. Y la exposición. Roma en Mexico/Mexico en Roma: las Academias de arte entre Europa y el Nuevo Mundo (1843-1867), instalada en el Museo de San Carlos de diciembre 2018 a abril de 2019. En ella se mostraban  93 piezas fruto de intercambio académico entre Italia y México a través de la Academia de San Luca y la Academia de San Carlos en el siglo XIX. Un aspecto este que implícitamente recorre buena parte de los capítulos del libro. El intercambio tanto formal y documentado como el tácito y más íntimo fruto de la actividad concreta de un arquitecto o del artista plástico. También en Italia, se han visto exposiciones de claro contenido mexicano. Cito dos: Il tesori degli Aztechi y Frida Kahlo, ambas expuestas en la Scuderie del Quirinale, en Roma.

Ese intercambio cultural también se ha dado en acciones más específicas y de gran valor en términos de la protección y gestión del patrimonio cultural. Menciono dos ejemplos, también recientes. El primero, la colaboraciòn de la Universìdad de Roma Tre y el INAH en la restauraciòn de tres templos afectados por los sismos de 2017 [3].Y un segundo, la resticucion a México por parte de Italia de 594 exvotos  sustraídos ilícitamente del país y decomisados por la policía italiana. Exvotos que desde agosto de 2019 se pueden ver en la exposición Memoria de Milagros, Exvotos mexicanos, en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

El arte, el diseño, la música, la literatura y la arquitectura y sus agentes han sido y siguen siendo agentes de ese intercambio cultural entre ambos países. En las artes plásticas debemos señalar la partecipaciòn mexicana en la Bienal de Venecia [4], iniciada en 1950 fruto de las gestiones de un pintor de Monza, Guido Caprotti quien en 1949 en un viaje a México queda impresionado por la obra de los muralistas mexicanos. Ello explica que un año más tarde el estado mexicano, enviará a la bienal un pabellón curado por Fernando Gamboa, uno de los padres de la museografía en México, donde se mostrará la obra de José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo. Veinte años más tarde esa participación oficial se diluyó, lo que no impidió que forma individual  participan artistas de la talla de Leonora Carrington en 1986, Gabriel Orozco en 2003 o que, en ese mismo año, Gastón Ramírez se presentará su favela Pavilion. Será de nuevo en 2007 que México retoma su presencia oficial en este certamen, misma que llega a 2019 con la instalación “Actos de Dios” de Pablo Vargas Lugo.

Los intercambios han sido también muy destacados en el ámbito del diseño. Los ejemplos son muchos, citamos algunos recientes: la exposición Diseno: Mexico-Italia abierta en la antigua Escuela Pía de Cristo de Aguascalientes entre junio y agosto de 2018; la exhibición  Dònde està el diseño italiano?, abierta en octubre de 2018 en el Museo Carrillo Gil y que mostraba las colecciones privadas de los arquitectos Ítalo Rota y Alessandro Pedretti y la exposición Milano in Messico abierta en agosto de 2017 en la Galería Mexicana de Diseño donde se mostraba la obra de diez diseñadores milaneses. De igual forma, parece consolidarse la celebración del Dìa Internacional del Diseño en la Ciudad de México desde 2017. Igualmente, se ha dado el intercambio entre profesionales y empresas. Un ejemplo es el proyecto Diseno México-Italia. de empresa italiana Elica de insumos para cocinas. Desde México, la participación en eventos tan reseñables como la semana del diseño en Milán ha sido reseñable desde la más reciente, en 2019, del Ayrton Miranda Studio, hasta muy notable presencia mexicana en el Salone Internazionale del Mobile en 2017.

También en arquitectura, ha habido numerosos intercambios, tanto institucionales como individuales. De todos ellos podemos destacar el primer encuentro de Arquitectura México-Italia celebrado en 2013 en México por iniciativa de la Orden de Arquitectos de Roma y la muestra de Arquitectura Contemporánea Mexicana en Italia celebrada  del 19 al 26 de octubre de ese mismo año en Roma. En otras disciplinas como en el cine existe desde 2016 un convenio de colaboraciòn Asociación Nacional de la Industrias Cinematográficas y Audiovisuales (Anica) de Italia y Imcine y en mayo de 2019 se realizó en Roma el Primer Festival de Cine Mexicano y a su vez, en 2018 se celebró la Semana de Cine Italiano Contemporàneo-. En música es igualmente rica la relación, misma que sigue muy activa como lo demuestra la joven soprano mexicana Mariana Valdés, ganadora del  premio Concurso Lírico Arturo Pessina y formada en ambos países.  Pudiéramos seguir en esta recopilación de las diversas actividades culturales generadas por personas e instituciones de ambos países en cada uno de éstos. El libro Italianos en México visto desde esa perspectiva es un ejemplo más de esas ricas relaciones culturales entre ambos países. En este caso, sin embargo, nos permite una serie de reflexiones, porque pone por escrito lo que algunos artistas, arquitectos e ingenieros italianos hicieron en México, dejándolo como su aportación vital.

3Del talento migrante

El historiador de la cultura Peter Burke en su libro. Pérdidas y ganancias. Exiliados y expatriados en la historia del conocimiento de Europa y las Américas, 1500-2000, publicado en 2018 nos demuestra como en la historia reciente del mundo diversos tipos de talento han transitado entre continentes y ha fortalecido a las sociedades receptoras y con el tiempo, a las emisoras.  El talento del ser humano, la innovación y la creatividad asociadas a ese talento, en no pocas ocasiones ha quedado relegado y ha sido perseguido por instituciones y personas que veían en los cambios que ese talento desarrollado proponía una amenaza a su estatus o a su poder. Así, reyes, dictadores, gobernantes de toda clase, la Iglesia o incluso, empresas han forzado la movilidad de personas diversas y con ellas sus ideas, sus conocimientos, sus habilidades y sus bagajes culturales e intelectuales. También, las guerras, las crisis económicas y los desastres naturales lo han propiciado.

El resultado es que la movilidad de las personas y su talento es un fenómeno que ha se ha dado en distintos momentos de la historia, además de ser global pues se ha dado en distintos lugares del planeta. Hay muchos ejemplos de ello: La diáspora judía en distintos momentos, la católica y protestante acaecida en el siglo XVI en toda Europa; las migraciones laborales de la segunda mitad del siglo XIX fruto de las distorsiones provocadas por la revolución industrial o las provocadas por las crisis económicas globales o locales; por las guerras como la de los exiliados republicanos de la Guerra Civil en México, o las de los latinoamericanos huyendo de dictaduras hace apenas 50 años.

Las más de las veces esos inmigrados, exiliados o expatriados se encuentran en una situación social y cultural ambigua, ni están en el país de huida ni son del país de acogida. El filósofo José Gaos puso nombre a dicha condición. Él los llamó y se llamó, asimismo: transterrados.

Una posición estresante pero también extraordinaria porque los hace capaces de ver los cambios que acontecen en sus sociedades de acogida y por supuesto, aunque con mucha más nostalgia, los que se dan en las de su salida. Esa posición al poco tiempo según como sean sus interacciones les permite asumir una situación en medio de la cultura de su origen y de la cultura de recepción. De ahí surgen el traspaso de ideas y la hibridación de maneras de hacer en todos los campos del saber. Impactando con ello, en términos económicos, sociales y culturales.  Eso es lo que sucedió, con el pequeño colectivo que trata este libro: el de los arquitectos, ingenieros artistas italianos arriban a México en distintos momentos que se producen crisis en su país natal. Uno por la migración provocada por las distorsiones fruto del proceso de unificación de la nación italiana en torno a 1860 o durante la Segunda Guerra Mundial, resultado de las carencias y persecuciones propiciadas por el régimen de Benito Mussolini, aliado a la Alemania nazi.

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Ciudad de Mexico, Museo nacional de arte, projecto del arquitecto italiano, Silvio Contri,1901

¿Qué le dejaron a México estos italianos? Obviamente, sus obras, su técnica, sus conocimientos, su talento en muchos casos aprehendidos por mexicanos. También, propiciaron el arraigo cultural de sus descendientes que desarrollaron y lo siguen haciendo sus conocimientos y sus talentos en México, ahora como mexicanos.  ¿Qué mensaje nos dejan para el México de hoy viendo sus obras y leyendo sus trayectorias?  Varios. Algunos concuerdan con los que nos relata el periodista Andrés Oppenheimer en su libro: Crear o Morir. La esperanza de América Latina y las cinco claves de la innovación, editado en 2017.

El primero. Se deben crear ambientes donde la innovación debe ser estimulada, y hasta glorificada, para que ese camino, el de innovar,  se vuelva en realidad y sea atractivo para muchas personas. En la arquitectura, en la ingeniería y en las artes plásticas la innovación ha estado presente como parte sustancial de esas disciplinas. El ambiente social y económico importa porque estimulará ese desarrollo de la innovación. Eso aconteció en el México porfiriano, aun cuando sólo dominado por las élites económicas y políticas y también, lo hizo en los años de la sustitución de importaciones y del milagro desarrollista mexicano.

Un segundo mensaje es que la creatividad y la innovación son y han sido globales. No son propiedad de ningún país y además pueden transitar y movilizarse por todo el planeta. Sucede hoy con enorme fuerza con numerosos ejemplos y sucedió en el pasado. Las biografías de los italianos de este libro lo demuestran.

Un tercer mensaje es que se debe estar abierto al mundo, a todos los mundos. A los propios, en el caso de México de una riqueza extraordinaria, yo diría que inagotable y a los ajenos. A los de los otros países, a las otras culturas. La unilateralidad en términos de la difusión y transmisión cultural es nefasta, empobrecedora y genera extrañas dependencias. Las miradas deben ser múltiples. Este libro simplemente es una ventana, pequeña, a esa diversidad. Aquí, la de unos italianos que aportaron en su momento, algunos monumentos, algunos aprendizajes y algunas obras de artes que quedaron como un poso, una fina capa, en el devenir cultural de México.  Una que, por primera vez de forma conjunta, se da a conocer en este libro.

Dialoghi Mediterranei, n. 40, novembre 2019
 [*] Abstract
L’eredità dell’emigrazione europea in America Latina ha dato vita ad un ingente patrimonio culturale, sia materiale che immateriale, che a partire dal XVI secolo ha consentito di costruire ponti ideali sull’Oceano Atlantico. Questo patrimonio dal 2015 è stato oggetto di ricerca nell’ambito del progetto scientifico internazionale “Italian Diaspora in Latin America” e promosso da EdA International Research Center. In cinque anni di lavoro sono state attivate diverse ricerche tra Colombia, Cuba, Argentina, Costa Rica e Messico. Proprio quest’ultimo Paese ha visto la pubblicazione nel gennaio 2019 di un volume curato da Martín Checa-Artasu e Olimpia Niglio con la partecipazione di un nutrito gruppo di ricercatori internazionali. Il contenuto di questo volume ha consentito di far conoscere il contributo della comunità italiana che ha raggiunto le coste messicane soprattutto tra XIX e XX secolo con strabilianti risultati che testimoniano la creatività e il genio italiano all’estero. Numerosi i nomi di artisti, architetti, ingegneri e artigiani che si sono distinti sia a livello accademico che professionale e importanti le eredità che queste professionalità italiane hanno lasciato non solo in Messico ma in tutto il mondo. Questo il messaggio che libro lascia alle giovani generazioni affinché possano conoscere la propria storia e imparare a guardare sempre “oltre” senza mai perdere la propria identità. Il testo che qui si pubblica è una riflessione inedita sugli esiti di questa ricerca.
Note
[1] Branciforte, Laura (2005), Las relaciones culturales y diplomáticas entre México e Italia (del siglo XVI al presente), “Studia historica. Historia contemporánea”, 23: 269-296
[2] Lupo, Alessandro (1995), In Memoriam Ítalo Signorini, “Cuadernos del Sur, Ciencias Sociales, 10: 123-128 y Lupo, Alessandro (1998), Introducción. En Lupo, Alessandro; López Austin, Alfredo (eds.) La cultura plural. Reflexiones sobre diálogo y silencios en Mesoamérica (homenaje a Ítalo Signorini),Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México; Universitá di Roma La Sapienza:13-54.
[3] El convento agustino de la Inmaculada Concepción en Zacualpan de Amilpas en Morelos, el templo de la Gualupita en el Sacromonte de Amecameca en el Estado de México y el convento franciscano de San Juan Bautista en Tetela del Volcán.
[4] Ortiz, Alejandra (2017), Historia del pabellón mexicano en la Bienal de Venecia, En Galicia Isasmendi, Erika; Quiles García, Fernando;  Ruiz Romero, Zara (eds.), Acervo Mexicano. Legado de Culturas. Sevilla-Puebla: E.R.A. Arte, Creación y Patrimonio Iberoamericano en Redes; Benemérita Universidad Autónoma de Puebla: 410-429
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Martín M. Checa-Artasu, dottore in Geografia umana presso l’Università di Barcellona e professore ordinario del Dipartimento di Sociologia dell’Università Autonoma Metropolitana, Unità di Iztapalapa, fa parte del Sistema Nazionale dei Ricercatori Livello 2 di CONACYT. Membro regolare dell’Accademia messicana delle scienze e dell’ICOMOS Messico, Mercator Fellow nel progetto di ricerca internazionale: Global Gothic. Architettura gotica internazionale nel XX e XXI secolo, della Technische Universität Dresda (Germania) dal 2018 al 2021. Ha coordinato da solo o co-autore i seguenti libri: Barcellona, ​​la città delle fabbriche (2000); Lo spazio nelle scienze sociali. Geografia,interdisciplinarietà e impegno (2013), Architetture del sacro nel Messico contemporaneo (2014); Paesaggio e territorio. Giunti teorici ed empirici (2014); Storia dell’elettrificazione. Strategie e cambiamenti nel territorio e nella società (​​2015); Il neogotico nell’architettura americana. Storia, restauro, reinterpretazioni e riflessioni (2016); Paesaggio: metodi di analisi e riflessioni (2017).
Olimpia Niglio, architetto, PhD e Post PhD in Conservazione dei Beni Architettonici, è docente di Storia dell’Architettura comparata. Da dicembre 2018 è Ministro della Cultura presso il Ministero della Cultura in Asgardia, Aerospace International Research Center con sede in Vienna, Austria. È Follower researcher presso la Kyoto University, Graduate School of Human and Environmental Studies in Giappone. E’ stata full professor presso l’Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano (Colombia) e Visiting Professor in numerose università sia americane che asiatiche. Dal 2016 in qualità di docente incaricato svolge i corsi di Architettura sacra e valorizzazione presso l’Istituto Superiore di Scienze Religiose “Santa Maria di Monte Berico” della Pontificia Facoltà Teologica Marianum con sede in Vicenza, Italia.

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